Reseña: Seis finales oscuros, de Rubén González Garza

Rubén González Garza fue una persona de teatro que le dedicó su vida a este arte en el estado de Nuevo León, al noroeste de México, y que logró consolidarse desde su debut como actor en 1950 con la obra La enemiga, de Darío Niccodemi. Desde entonces, González Garza, incursionó en la actuación, la dirección, la dramaturgia y la docencia en la que formó a una gran cantidad de actores a los que transmitía su entusiasmo y amor por el arte teatral.

En esta ocasión toca el turno de hablar de Rubén González Garza como dramaturgo, ya que la Universidad Autónoma de Nuevo León publicó a finales del año 2018 el libro Seis finales oscuros, una compilación de seis obras del ganador del Premio a las Artes UANL en 1992, que se encuentra prologada por Luis Martín Garza, quien considera que esta compilación “es todo un documento de la vida norestense y su progresiva diversidad de estilos y formas de observar la realidad circundante a través del teatro” (10), debido a que las obras Residencial Los Pinos, La casa de las cruces de gis, Las señoritas Alcocer, Ramona, Crucigramas y El esquema equivocado, que se incluyen en este volumen se ubican cada una en diferentes épocas y lugares del estado de Nuevo León, lo que nos adentra a la forma de ver la vida de las personas, sus costumbres y deseos como habitantes neoleoneses.

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El título del libro nos indica que las situaciones terminan en oscuridad, porque aquello por lo que se lucha termina por desvanecerse. En Residencial Los Pinos, nos encontramos ante una comunidad que vive a orillas de un río; un peligro porque puede desbordarse, por lo que el gobierno quiere reubicarlos, sin embargo, los vecinos de la comunidad no quieren cambiarse por temor al desconocimiento de la zona en la que habitarán; pero, justo en el día en que reciben una visita por parte de un diputado para hablar del cambio de residencia, se suelta una tormenta que provoca que el río se desborde. Lo curioso con Residencial Los Pinos es que fue escrita un año antes de que el huracán Gilberto azotara la ciudad de Monterrey en 1988, y que provocó el desbordamiento del río Santa Catarina. Esta primera obra que el lector puede encontrar es de un solo acto, los personajes son carismáticos y arquetípicos de las colonias populares del área metropolitana de Monterrey.

La locura en los personajes de González Garza es recurrente en varias de sus obras, dónde ya sea un personaje o varios tienen algún problema mental, como en el caso de La casa de las cruces de gis, dónde una familia tiene problemas que rayan en la locura. Aquí encontramos a una madre que está al cuidado de su esposo, un ex militar que perdió la lucidez, pero también viven sus dos hijos con ellos: Rebeca, que tiene problemas de histeria, y Simón, que tiene cincuenta años, aunque se comporta como un niño pequeño. Un texto que deja en suspenso al lector desde su inicio, donde se siente una atmósfera en la que  “todo respira decadencia” (57), menciona el propio autor que sitúa la acción en una casa antigua muy amplia en la que sólo quedan algunos muebles en deterioro dónde alguna vez hubo opulencia.

En las obras de Rubén González Garza encontramos personajes con secretos y familias que dentro de las paredes de su hogar se comportan de una manera distinta a lo mostrado ante la sociedad, porque quieren seguir las normas de lo que creen es lo correcto o lo bien visto, como en Las señoritas Alcocer, obra que ocurre en la zona rural de Nuevo León, en Huajuquito, localidad que se encuentra dentro del municipio de Santiago. En esta obra cuatro hermanas, señoritas todas, luchan por liderar el patrimonio familiar que les fue heredado por sus padres, esto provoca rencillas entre ellas, así como deseos de abandonar la casa. Además existe una preocupación porque el gobierno quiere construir una carretera que atraviesa la casa de las señoritas Alcocer; de esta manera se muestra una de las características de los regiomontanos, que es la idea del progreso como “un deseo constante de mejoramiento económico, el ser emprendedores y arriesgados” (Vizcaya 80), aunque ese riesgo signifique despojar de su patrimonio a sus habitantes.

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Ramona, se ubica en el año 1936, en una “amplia casa porfiriana convertida por Ramona en un condominio o vecindad” (González Garza 157), y que al igual que en Las señoritas Alcocer y La casa de las cruces de gis, todo ocurre dentro de una casa que guarda sus secretos, pero aquí involucra a miembros que no son todos familiares. En esta historia existe infidelidad y machismo por parte del esposo de Ramona, mientras que ella a pesar del trato recibido se resigna a la vida que tiene, se hace cargo de su hijo y de los asuntos de la casa, porque aunque existe en Ramona un deseo de libertad prefiere quedarse en el mismo sitio, su casa, donde se siente segura porque es ella la que manda a pesar de la ausencia de su esposo en el hogar, debido a que el trato con lo materno es más constante que con la paterno (Elizondo en Celso Guajardo 271), de manera que la responsabilidad del hogar recae en Ramona como figura de autoridad, característica del norte donde hay “un sentimiento familiar muy fuerte con la madre” (ibídem 270) y que se refleja en esta obra.

Tanto Ramona, La casa de las cruces de gis, como Las señoritas Alcocer, reflejan costumbres y pensamientos que al día de hoy se pueden encontrar en algunas familias del estado de Nuevo León, y que los personajes de las obras de Rubén González Garza mediante un discurso que Anne Ubersfeld llama referencial, por ser la forma en que “El discurso del personaje nos informa sobre la política, la religión, la filosofía” (188), es que nos enteramos del contexto histórico y social de sus obras.

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Por último, Seis finales oscuros nos presenta una comedia y una farsa. La primera es Crucigramas, comedia que muestra una noche de reunión entre amigos,  donde los anfitriones son Celia y Ramiro, este último está obsesionado con los crucigramas y se la pasa todo el tiempo tratando de encontrar las palabras adecuadas para llenar los cuadros cada vez que tiene oportunidad; ellos esperan la visita de Óscar, Martha, Ramón y Rebeca, pero también llega una invitada inesperada, Petrita, quien tuvo una relación con Ramón, pero también con Ramiro, el cual se escuda entre sus crucigramas para evitar cualquier indicio de su infidelidad.

La última obra presentada en este volumen, El esquema equivocado, es catalogada por el propio autor como una farsa en un acto y nos presenta un juego metateatral que Vicente Leñero destaca como una “pequeña y brillante joya teatral que confirma las virtudes literarias de Rubén González Garza” (En González Garza 11), y no es para menos, porque en esta obra el autor se arriesga a romper con la linealidad temporal y espacial que presenta en sus anteriores obras. Así, en El esquema equivocado, juega con el dramaturgo que no puede terminar una obra de teatro porque la finaliza como una tragedia y él quiere una farsa, su maestro de dramaturgia lo aconseja para encontrar el estilo adecuado, pero las cosas se salen tanto de control que los personajes repiten y cambian de roles al punto de adquirir consciencia y le recriminan al autor por ello.

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En esta compilación de obras del dramaturgo, actor y director teatral, Rubén González Garza, el lector puede ver la forma de vida que se oculta entre las paredes de la casa de la llamada capital industrial, Monterrey y su Área Metropolitana, donde diferentes clases sociales convergen, tienen necesidades diferentes, así como formas de enfrentar sus adversidades. Con personajes populares de esta región como los pequeños comerciantes, las solteronas, los ambiciosos, los machistas, las resignadas, los chismosos, los de clase media, los de clase baja, los jóvenes y los que perdieron la cordura, entre muchos otros personajes que cuentan con un carácter simpático a pesar de encontrarse en situaciones incómodas o desagradables.

Se deja entrever en las obras de González Garza la situación histórica de Nuevo León y el modus vivendi de sus habitantes a través de los años, lo que vuelve al autor “un dramaturgo imprescindible en la historia del teatro mexicano” (Leñero en González Garza 11) porque aporta una visión personal del noreste de México.

 

Bibliografía

Garza Guajardo, Celso, comp. Nuevo León: textos en su historia. Tomo III. Monterrey: Gobierno del Estado de Nuevo León, 1989.

González Garza, Rubén. Seis finales oscuros. Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 2018.

Ubersfeld, Anne. Semiótica teatral. Madrid: Ediciones Cátedra, 1998.

Vizcaya, Isidro. Los orígenes de la industrialización en Monterrey: una historia económica y social desde la caída del Segundo Imperio hasta el fin de la Revolución (1867-1920). Monterrey: Fondo Editorial de Nuevo. León, 2017.

 

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