Entretanto… teatro | El teatro ha muerto

La pandemia llegó para romper con lo habitual y trajo consigo preguntas sobre lo que considerábamos normal. La sociedad como la conocíamos dio un giro del que aún seguimos mareados, porque falta tiempo para acostumbrarse al cambio, como sucede con el teatro, el cual, gracias a esto, se ha cuestionado sus normas establecidas, su vigencia y sus posibilidades. Algunos defienden lo establecido, lo convencional, negando los interrogantes sobre su qué hacer; mientras tanto hay otro sector que mira con nuevos ojos lo que puede llegar a convertirse, porque como escribió Shakespeare: Sabemos lo que somos, pero no sabemos lo que podemos ser.

¿Qué es el teatro? ¿Es algo estructurado que tiene reglas establecidas que de no cumplirse no puede darse y por lo tanto no tiene por qué cuestionarse? ¿Hay que abstenerse a sentencias reduccionistas de lo que es o no es? Si se mira a lo largo de la historia del teatro, como se conoce en occidente, ha cambiado, “no hay un modelo único, sino una multitud de modelos posibles” (Danan 100) y cuando entra en “crisis” sigue adelante, no cae, no muere. Por ahí puede decirse que sí ha cambiado pero que conserva algunos aspectos como lo presencial, tema cuestionado últimamente, y sí, la presencia es un aspecto importante, pero también hay que saber de qué se habla cuando se utiliza esta palabra, porque pareciera que esto solo puede ocurrir en un edificio destinado a la representación escénica: un teatro.

La video obra de teatro El teatro ha muerto, escrita por Luis Guerrero y Marcelo Treviño, bajo la dirección de Eduardo Martínez, presentada dentro del ciclo Entretanto… teatro, auspiciado por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (CONARTE), toca el tema de la crisis del teatro en tiempos pandémicos y la situación de los actores. Juan Benavides encarna a un maestro de teatro que tiene una ultima sesión virtual con sus alumnos, pero al encontrarse con que ha llegado solo uno, decide conversar con él para expresarle su sentir sobre lo que es y ha sido el teatro en su vida.

Esta propuesta parte de una postura conservadora e idealizada del teatro, de la cual muchas personas se sentirán identificados; toma partido de un lado en el que para que exista este arte es necesario ciertos elementos, de lo contrario no puede darse. Es entendible si se toma en consideración que el personaje central durante toda su vida realizó solo un modelo teatral, en este caso el representacional, lo que deja de manifiesto a un actor incapaz de adaptarse o cuestionar su labor, aunque para él eso ya no tiene importancia debido a que todo lo que realizó lo hizo feliz. De manera que se observa, más que un teatro muerto, a un personaje en fase terminal. 

Durante el transcurso de este monólogo hay un manejo del espacio acorde a lo planteado, se juega con los elementos a disposición para crear imágenes y la actuación muestra a un ser lúdico. La experiencia tanto del actor como del personaje se refleja en el desenvolvimiento de Benavides.  No obstante, la gama de colores en tonalidad pastel del decorado, junto con algunos elementos que se encuentran sobre una pared, contrasta con el alumno al que se dirige el personaje, el cual se encuentra al otro lado de la pantalla, ya que no se establece si se trata de un niño, un adolescente o un adulto, siendo además que en ocasiones utiliza palabras altisonantes que para ciertas edades no es tolerable. Por otro lado, el manejo de cámaras en algunos momentos entorpecía la acción más que aportar, no fungía como un elemento que resaltara algún aspecto importante al realizarse los cambios de los planos.

Se agradece que la teatralidad esté presente en este trabajo, también que se tenga una postura ante la cuestión del teatro versus lo virtual en tiempos de pandemia y distanciamiento social, porque da pie a debatir sobre ello, así como mostrar su visión, en este caso por medio de una video obra. También manifestar el sentir de los realizadores escénicos ante esta lamentable situación, donde en esta propuesta se refleja por medio de la angustia enmascarada por una sonrisa tétrica, el anhelo del pasado, la precariedad económica y la imposibilidad de estar cara a cara con el otro sin un dispositivo electrónico que medie la comunicación.

La obra aún se encuentra disponible en la página de Facebook CONARTE Nuevo León para quien no la ha visto, así como las anteriores, y en la misma página pueden consultar las fechas y horarios de las que faltan por transmitirse.

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